sábado, 12 de septiembre de 2015

ALERTA CON LOS PAJAROS




Era un campo muy hermoso que daba abundantes frutos,
el dueño lo trabajaba y vigilaba de continuo.

Conocía los peligros que acechaban a su campo;
eran unos pajarracos que siempre estaban rondando.

El hijo que heredó el campo no entendía esta labor,
y para ahorrarse trabajo,un espantapájaros plantó. 

Entre tantos pajarracos siempre hay un atrevido,
que acercándose al muñeco vio que no era un ser vivo.

Con ansia devoradora empezó a picotear,
y muy eufórico exclamó,...¡soy más listo que los demás!

Los compañeros al verle le dicen muy asustados;
¡cuidado que hay un hombre y te puede tirar disparos!

Pero él con mucha sorna y con mucho desparpajo,
les contesta,...¡acercaos,no es un hombre sino un palo!

Ellos dijeron a coro: éstas serán señales,
¡donde haya un monigote hay comida a raudales!

En el campo de la vida lo mismo puede pasar,
si mucho nos descuidamos,nos pueden picotear.

Todos tenemos virtudes y cualidades muy buenas,
pero alrededor de ellas vuelan las aves de presa.

Estos pájaros son los vicios,el afán de comodidad,
la vida fácil,sin esfuerzo, que nos quieren devorar.

Cada uno de estos pájaros tiene su predilección,
tienen el campo acotado;cada uno a su elección.

El egoísmo es el pájaro que come generosidad,
siempre y en todas las cosas se quiere beneficiar.

La codicia es otro pájaro de mucho, mucho cuidado;
quiere enriquecerse rápido y si hay que robar, robarlo.

El orgullo es otro pájaro al que hay que vigilar,
si no estamos vigilantes,se nos come la humildad.

La comodidad y desidia comen laboriosidad;
a mí que me lo den hecho,...¡que trabajen los demás!

La envidia es un pájaro muy astuto y mal pensado,
hay que detectarlo rápido y pegarle un buen disparo.

La ira es un pajarraco que se come la bondad,
es feo, mal educado, y más terco que los demás.

Todos estos pajarracos se van comiendo los frutos,
y abren el camino a otros más grandes y testarudos.

No seamos monigotes que nada sienten ni ven,
son simulacro de hombres y el pajarraco lo ve.

Como el dueño de aquel campo,estemos pues vigilantes,
si queremos que los frutos sean muchos y abundantes.

Son alimento del alma, también refuerzan el cuerpo,
para estar equilibrados, serenos y muy contentos.

4 comentarios:

  1. Voy a dar un repaso, no veo todo lo que se publica y acabo de llegar de otra de mis ausencias.
    Que maravilla de poema y que buena refleción, mejor estar vigilante y en defensa, que ser atacado sin remedio por todos esos pajarracos, muy ciertas tus letras, gracias.
    Un buen fin de semana y un abrazo.
    Ambar

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  2. Ya ves no estaba segura de comentarte, ahora vuelvo y veo que me equivoqué, quise decir REFLEXIÓN.
    Bueno, lo disfruto de nuevo y te doy otro abrazo.
    Ambar

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  3. Gracias Ambar por tus comentarios,los cuales me animan a seguir con mis reflexiones poéticas.
    Un abrazo

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  4. Así es, Carmen. Debemos estar atentos@ a los pajarracos que nos rodean. No hay uno del que nos podamos fiar.
    Un abrazo.

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