lunes, 18 de enero de 2016

Ojos Misericordiosos



















El Papa ha proclamado
con decisión y bondad,
el año de la misericordia
para perdonar y amar.

Misericordia y no sacrificios
nos manda Dios practicar,
sabiendo que esta práctica
nos puede a todos salvar.

Es lo que ha hecho Él 
desde toda la eternidad;
derrochar misericordia 
para toda la humanidad.

Si con honradez y humildad
miramos bien nuestra vida, 
veremos con gratitud
la misericordia divina.

 Y si tenemos experiencia
 del derroche de sus bondades,
 miraremos con misericordia
 todas las calamidades.

¡Cuantas personas sufren
dolores de toda clase!
algunos males son físicos,
otros espirituales.

Si los físicos son malos,
los interiores son más,
pues son dolores intensos
que quieren quitar la paz.

Ya en nuestra niñez
aprendimos de memoria
lo que hace referencia
a las obras de misericordia.

Este es el año propicio
para poderlas practicar,
y no hace falta alejarnos
de nuestra realidad.

Ahora es el momento
de cambiar nuestra mirada;
estos ojos que tenemos
necesitan nuevas gafas.

Son ojos viejos y torpes,
ya no tienen claridad,
juzgan por las apariencias
y ya no ven mas allá.

Ahora necesitamos
ojos claros y buenos,
que puedan leer los tiempos
que hoy en día corremos.

Estos tiempos tan cambiantes,
tan difíciles y duros,
tienen gran necesidad
de ojos muy claros y puros.

Ojos misericordiosos,
que inviten a reflexionar,
a reconocer errores
y se puedan superar.

Ojos llenos de esperanza,
llenos de amor y bondad,
que acaricien cuando miren
y transmitan mucha paz.

Ojos muy positivos,
que al ver la realidad,
la miren con optimismo
y ayuden transformar.

Ojos que miren de frente
y que acepten con valor
las situaciones nuevas,
aportando luz y amor.

Ojos humildes y buenos,
que eleven su mirar;
que Dios se refleje en ellos
y lo den a los demás.

Ojos que no se cansen
y sea tal su mirar,
que el que se mire en ellos
transforme él su mirar.