domingo, 17 de abril de 2016

LOS CHISMES




El chisme es una costumbre
que no se tiene por mala;
se dice que es comemtario
y...¡aquí no ha pasado nada!

Veamos como alertó
un sabio cura de pueblo
del peligro de este mal,
si no se pone remedio.

Una mujer chismosa
se acercó un día a la Iglesia;
se quería confesar,
e irse a su casa absuelta.

Confesaba por costumbre,
sin pararse a reflexionar
el alcance de su mal,
y no cometerlo más.

La costumbre rutinaria 
de confesión semanal,
la convertía en derecho 
de volver hacer el mal.

Se confesó una vez más 
que le gustaba escudriñar
las vidas de las vecinas,
y poder cotillear.

Se lo pasaba muy bien 
hablando de los demás,
y si era con malicia
se divertía aún más.

El nuevo cura del pueblo
sabedor de este gran mal,
quería poner remedio
y a la chismosa sanar. 

Le mandó por penitencia 
que se fuera a su casa
a coger del gallinero
una gallina sana.

Que volviera a la Iglesia 
con la gallina pelada,
y las plumas esparcidas
por las calles y las plazas.

La mujer quedó asombrada
por tan singular penitencia,
pero debia cumplirla 
si quería ser absuelta.

Con total fidelidad
hizo lo que mandaba,
y presentó al confesor
la gallina desplumada.

El confesor contestó 
que sólo la absolvería
cuando trajera de vuelta
las plumas de la gallina.

La mujer muy enfadada,
díjo que no podría 
encontrar todas las plumas,
¡a saber donde estarían!

El santo cura del pueblo,
con este gráfico ejemplo
le hizo ver que la infamia 
corre veloz como el viento.

Y aunque quiera reparar 
y decir que no es verdad,
por más empeño que ponga
ya no se puede lograr. 

Los chismes y las infamias
son bombas desparramadas,
que van matando la honra
de las personas honradas.

(El cura en cuestión era san Felipe Neri)