miércoles, 14 de noviembre de 2018

Si el grano de trigo muere...


Cuando una persona es buena
y sensible a los demás,
se dice siempre de ella:
¡ésta es más buena que el pan!

Para saber las bondades
de este hermoso refrán,
es necesario saber
las cualidades del pan. 

El pan es desde su origen
de una gran humildad,
ya que es fruto de un granito
que se debe de enterrar.

Sólo cuando se pudre
y el grano no existe ya,
sale el hermoso fruto
con el que se hace el pan. 

Son abundantes espigas
que se dejan triturar,
para hacerse buena harina
y poder alimentar. 

Con esta buena harina
se hace la masa del pan,
que para ser consistente
se deja amasar...amasar... 

Una vez la masa hecha
se ha de dejar fermentar,
para que crezca esponjosa
y se pueda elaborar. 

Seguidamente estos panes
al horno van a parar,
y allí se dejan cocer
para que puedan gustar. 

Cuando el pan esta cocido,
se ha de dejar cortar,
para que los comensales
se puedan alimentar.

Y es alimento tan bueno
y de tanta calidad
que, aunque falten otras cosas,
él nunca puede faltar.

Así la persona buena;
también ella ha de enterrar
el grano de sus pasiones,
egoísmos y maldad.

Cuando el grano se pudre
y el mal no existe ya,
sale el hermoso fruto
del amor y la bondad.

Este fruto tan sabroso
se deja triturar,
recibiendo con agrado
lo que Dios le quiera dar.

Para dejarse amasar,
moldear y hermosear,
frecuenta los sacramentos
y se deja aconsejar.

El fermento que engrandece
esta masa de bondad,
es la gracia que recibe
al rezar con humildad.

El pan de las buenas obras
al horno va a parar,
para quemar el orgullo
que aún pudiera quedar.

El horno son los desprecios,
disgustos y enfermedad,
que la misma vida trae
y con paz se han de aceptar.

Si hasta aquí ha llegado,
ha de dar un paso más;
es el paso más pesado...
¡hay que dejarse cortar!
para que llegue a todos
el pan bueno de la paz.

Si esta persona es buena,
no es por casualidad.
Ahora sabemos todos
que un precio hay que pagar.

Los avatares de la vida,
su fe y buena voluntad,
han logrado poco a poco
alcanzar la santidad.